Son bienvenidos todos los familiares de alcohólicos: padres, cónyuges, hijos, tíos, entre otros, incluso amigos que crean que la forma de beber de otra persona ha afectado su vida.
Cada persona en la reunión comparte como igual. Nadie está en la posición de darle consejos ni dirección a ninguna otra persona. Cada uno en la reunión ha experimentado un problema con la bebida de otra persona.
Cada reunión tiene la autonomía de realizarse como lo decidan sus miembros, con guías a seguir diseñadas para promover la unidad en Al-Anon. Al-Anon recomienda que usted pruebe con por lo menos seis diferentes reuniones antes de que decida si Al-Anon le va a servir de ayuda.
Aun cuando la reunión se realice en un centro religioso, el grupo de Al-Anon local le paga renta a ese centro y no está afiliado de ninguna manera con ningún grupo religioso. Las creencias religiosas que usted tenga ―o la carencia de ellas― no son asunto de discusión en las reuniones de Al-Anon, las cuales se enfocan exclusivamente en enfrentar los efectos de la bebida de otra persona.
Llevará algún tiempo entender completamente la importancia del anonimato para el programa de Al-Anon; pero en su nivel más simple, anonimato significa que las personas en la sala respetarán la confidencialidad de lo que usted diga y no se le acercarán fuera de la sala en una forma que comprometa su privacidad o la privacidad de cualquiera que haya asistido a una reunión de Al-Anon.
La reunión posiblemente empezará con una lectura de los Doce Pasos de Al-Anon. Llevará algún tiempo entender completamente cómo los Doce Pasos pueden ser un instrumento útil en la recuperación de los efectos de la bebida de otra persona, pero Al-Anon le da a usted la oportunidad de crecer a su propio ritmo.